4 de enero de 2018
Entre enero y diciembre se recaudaron 2.093 millones de euros, frente a los 2.500 que captó el mercado inmobiliario en 2016.
La inestabilidad política en Cataluña ha provocado un receso en el sector inmobiliario del 17% durante el 2017. La inestabilidad política ha afectado a la confianza del inversor inmobiliario que, entre enero y diciembre, desembolsaron 2.093 millones de euros, frente a los 2.500 millones de euros que captó el mercado inmobiliario durante el ejercicio anterior.
Donde más se ha notado este descenso ha sido durante el último trimestre del año, cuando se invirtieron 470 millones de euros, frente a los 672 millones de euros en el mismo período de 2016.
Pese a que los expertos advierten que esta tendencia negativa podría mantenerse en los primeros meses de este nuevo año, dependiendo de la resolución política tras las elecciones del pasado 21 de diciembre, lo cierto es que estos datos no corresponden a una realidad taxativa, ya que las operaciones inmobiliarias no siempre son exactas.
De hecho, grandes operaciones que se dieron en 2016, no se ha repetido en 2017, lo que ha provocado un descenso en los ingresos, pero no una depreciación en el número de operaciones. Un claro ejemplo fue la operación de venta del centro comercial Diagonal Mar (cerca de 500 millones de euros) que se llevó a cabo en 2016 y permitió mejorar los índices del mercado.
El sector de oficinas continúa siendo el más destacado, con una cuota de inversión de 782 millones de euros (un 37% del total); por delante del sector hotelero (627 millones de euros), el residencial (203 millones de euros) y el logístico (194 millones de euros).
En cuanto al perfil del inversor, un 62% del mercado es local, mientras que en el inversor extranjero predomina el inversor francés (13%), seguido del norteamericano (12%).
