16 de enero de 2019
La contención del crédito hipotecario se ha reducido hasta el 43,2%, para evitar riesgos financieros.
La crisis económica ha puesto en sobre aviso al sector financiero, consciente que no debe repetir los errores del pasado y no depender en gran medida del ladrillo. No es de extrañar que tras la fase de recuperación que se inició en 2017, muchas entidades bancarias apostaran por reducir su stock inmobiliario y recuperar parte de la inversión realizada durante la etapa de la burbuja.
Una medida que se completa con una mayor contención del crédito hipotecario que ha provocado una caída hasta el 43,2% en la concesión de crédito para compra y rehabilitación de una vivienda. Lejos queda la adjudicación del 60% de los préstamos hipotecarios en 2007.
Esto ha permitido una mejor salud financiera de las entidades, aunque todavía arrastran el lastre de la reducida rentabilidad de sus activos, que se sitúan en apenas un 0,66%. Esto en parte es consecuencia de la política monetaria del BCE, y la reducción de sus intereses como el Euríbor, para reactivar la economía del Eurogrupo. En contrapartida, ha permitido una mayor reducción de la morosidad y el aumento de los ingresos netos por comisiones.
